Debido al contexto meteorológico imperante, las dos principales opciones que hoy manejan los productores son: aprovechar la humedad actual del suelo para implantar rápido el maíz temprano y reservar la soja para absorber los imponderables que imponga el clima estacional.
Frente a las perspectivas de mayores lluvias para el último trimestre del año, los productores definen las próximas estrategias agrícolas para morigerar el impacto de El Niño.
Después de varias campañas en las que el agua fue un recurso limitado, este año se impone un volantazo.
Prevén adelantar siembras, usar genética con más potencial, aumentar densidades y poner especial cuidado en el monitoreo y control de enfermedades.
Siembras más tempranas para aprovechar mejor la humedad
Las proyecciones climáticas prevén un 30% más de lluvia en octubre, 70% en noviembre y hasta 90% en diciembre.
La clave, indican los especialistas, es aprovechar el agua que puede llegar sin que los excesos terminen jugando en contra.
Por tal motivo, según una encuesta publicada recientemente, el 38% de los productores señaló que la principal herramienta que aparece es ajustar la fecha de siembra.
En el caso concreto del maíz, se habla de un adelantamiento de una o dos semanas.
Se busca aprovechar las mayores lluvias pronosticadas y también escapar a golpes de calor en enero.
También, en el caso de maíz, se habla de una mayor densidad de siembra, de subir la apuesta con la fertilización nitrogenada y de extremar los controles sanitarios.
“Más agua, mas enfermedades”, por lo tanto la elección del tipo de maíz y los cuidados posteriores a la implantación también resultan cuestiones claves.
Resumen de la situación local
Lobos no es la excepción de lo que está ocurriendo a nivel país y de cara a la campaña gruesa, los productores comienzan a adaptar sus esquemas a los pronósticos meteorológicos que anticipan la intensificación del fenómeno de El Niño hacia fines de primavera y verano.
Como fue dicho, la toma de decisiones para los próximos meses está dominada por el contexto climático y frente a ello las dos principales opciones que hoy manejan los productores son: aprovechar la humedad actual del suelo para implantar rápido el maíz temprano y reservar la soja para absorber los imponderables que imponga el clima estacional.
También el girasol hace su juego. Las perspectivas comerciales son muy favorables, pero el pronóstico de lluvias abundantes no acompaña y pone límites.


